01 abril 2009

Arrojarse para no salir





Ilustración: Artandghosts


9 comentarios:

Lady Pirata dijo...

Muy Buena y muy conceptual, Annabel :)
¿Será que todas las formas de expresión vienen a formar parte per se de aquello que sólo ven lo que debería ser visto por todos?

La renuncia asolando la grada vacía.
Ummm, tengo que pensarlo.
Sería como entresacar del mármol la escultura ¿más o menos?

© José A. Socorro-Noray dijo...

Excelente reflexión poética.
El último verso es de antología, una delicia.

Un abrazo

JR dijo...

y renunciamos a algo...cuando nos estrellemos contra la corteza de lo que somos.

besos alados

concepto y composición magnífica.

Jorge dijo...

Dura y abstracta... ¿nos acercamos a Valente?

Y para saber dónde hemos llegado, hay que mirar nuestras pisadas, ¿no? Un vistazo y seguir andando.

Y las gradas vacías llenarlas con el eco.

Bibiana Poveda dijo...

Siempre he encontrado en tus escritos, Annabel, un exquisitez de profundo abismo.
La primera frase ha sido tan significativa para mí...
Un abrazo.

? dijo...

I enjoyed the return for not waiting. Its beautiful and captures the mood in London.

? dijo...

Who is the speaker?

Anónimo dijo...

―La renuncia asolando la grada vacía.

―“Hay un tiempo de abrazar y un tiempo de abstenerse de abrazar... Dice el Eclesiastés”

―La renuncia asolando la grada vacía. ―Volvió a cantar la Elfa.
―Palabras del cuarto camino, palabras del tercer gran saber de los Vedas. Inquietudes de los corazones encrucijados.

―Me arrojo a la poesía para no salir despedida contra las rocas ―Dijo la Elfa mientras bailaba entre las ramas del Gran Cedro.

―Como Elfa de estos bosques has aprendido con maestría el uso del Arco y de las Flechas. Tus palabras son certeras.

―Pero mi cuerpo produce agua y sangre desde un espacio acolchado que no me da tregua. ―Susurró la Elfa.

―¿Has olvidado la magia del escudo que te protege? ¿Has olvidado el nombre del Árbol que emblemas?

―¡Cómo olvidar el fruto del Cerezo, mi estandarte, y aún menos su sabor! ―Contestó la Elfa con sorpresa.

―Recuerda, querida niña, que la semilla del cerezo es fuerte como el corazón de los más valerosos Guerreros y, sin embargo, su flor, en japonés Sakura, es símbolo de Amor. Dos buenas combinaciones ligadas a tu destino: amor y fuerza. ¿O diríamos la Fuerza del Amor?

El recuerdo de sí misma, de su nombre, de su destino ligado a ese sabor, hizo que la Elfa pensativa caminara hacia el borde del camino. Se sentó en el Tótem de piedra y fijó la vista en los cerezos florecidos. Bajo sus pies crecían florecillas de manzanilla, hinojo y menta. Como en un ritual aprendido en su niñez absorbió los aromas, la quietud, la belleza escondida tras las hojas. Mientras Portia se acercó a los cerezos y cogió siete flores inmaculadas. Con un soplo de su aliento dibujó una corona y honró a la Elfa depositándosela en sus cabellos. Entonces una sonrisa sincera brotó de los ojos de la Elfa.

―Sonríe, querida niña, pues la sonrisa es la puerta de la paz. Y sumérgete en el aroma de estas flores, fascinantes flores de cerezo, porque se desvanecen con el viento en el mismo momento que alcanzan su perfección. ―Le dijo Portia mientras extendía sus alas para partir.

―No te vayas todavía, espera. Me agita lo desconocido que no puedo ver y prolifera en mis tejidos que hay que expulsar contrayéndose.

―No temas, Nerwen. Estás siendo llamada a explorar tu propia herencia, que va ligada al bosque en el que vives y a la tierra sobre la que caminas. Pronto verás los viejos caminos perdidos para la vista de los otros, caminos mantenidos en secreto por los espíritus de estos bosques sagrados y también, pronto, beberás de los pozos sagrados y los manantiales cristalinos, enterrados bajo esta tierra.



Flores de cerezo en tus cabellos.


Nimue.


“Las almas blancas me dieron entonces su ternura y lloraron mis crueldades y mis desvíos, mientras los dedos pálidos y ardientes deshojaban las margaritas que guardan el secreto de los corazones”
Valle-Inclán, Sonata de invierno.

Annabel dijo...

Anabel, no sé cómo sería. Salió así. Mil gracias por tu comentario.

Noray, un gusto leerte. Me alegra tu entusiasmo. ^^

Juan, te agradezco las palabras. Besos alados de vuelta.

Jorge, siempre acepto tus sugerencias y lo sabes. ¿Toca Valente? vale, me apunto. Ni idea de si nos acercábamos, lo miraré.

Bibiana, es una gran satisfacción (y no exagero) llegar a personas como tú a través de mis pequeños (y no es falsa modestia) poemas. Lo que decía, en la entrada del aniversario del blog, de la magia de este medio y todo eso... Un abrazo. Y enhorabuena por tu obra, estuve leyéndote.

Nimue, me has dejado un regalo precioso, lleno de magia. Me ha gustado muchísimo. Un beso grande. Cuídate, niña.

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